Entré
en este túnel hará un año y medio, en diciembre del año 2012. Desde un tiempo
atrás, venía adelgazando muchísimo peso (llegué a perder quince kilos) sin
hacer ningún tipo de régimen. Además, siempre tenía calor y cuando hacía
deporte notaba que mi corazón iba demasiado acelerado. Por consejo del médico
me hice unos análisis de sangre, y todavía recuerdo cuando fui a ver los
resultados y me dijo: “Eres hipertiroideo”.
En
aquel momento, yo jamás había escuchado hablar de este tipo de enfermedad, y de
hecho, en aquel momento tampoco me supuso ningún gran problema. Por fin había entendido todos los cambios que
mi cuerpo había ido sufriendo en los
últimos meses y tomándome 5 pastillas al día todo volvería a la normalidad en
unos meses. Sin embargo, a los quince días de que me diagnosticasen la
enfermedad una mañana, cuando me desperté, tenía el ojo izquierdo lloroso, y al
mirarme al espejo vi que el párpado superior estaba un poco alzado, y entendí
que iba a ser víctima de esa “posible complicación rara del hipertiroidismo
llamada exoftalmos”.
España
es un país tercermundista en lo que se refiere al diagnóstico y tratamiento de
esta enfermedad ocular, y mi caso no fue una excepción. Mi endocrina se negó a
tratarme con prenidsona ya que “vamos a esperar a ver si se va solo”. Yo, que
en aquel momento todo lo que sabía de la enfermedad era resultado de una búsqueda
rápida en Google, estuve de acuerdo con ella.
Los
primeros seis meses fueron bastante llevaderos. Pese a que mi ojo izquierdo iba
progresivamente a peor (el párpado más abierto y la órbita empezando a salir
hacia fuera), yo era optimista, confiaba en que “en las próximas semanas
volverá a la normalidad”. Además, había dejado de ponerme lentillas y en aquel
momento a través de las gafas apenas se notaba la diferencia entre el ojo
izquierdo y el derecho, que nunca ha manifestado ningún tipo de obertura.
Decidí confiar en mi endocrina. Decidí esperar.
Y ese fue el gran error. Y únicamente lo
descubrí cuando fui a pedir una segunda opinión visitando a un oftalmólogo,
pero de eso ya hablaremos en la próxima entrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario